Condena y liberación del represor chileno
La pena de doce años de reclusión por privación ilegítima de la libertad de dos ciudadanas chilenas que recayó sobre el ex-agente de la policía secreta pinochetista, Enrique Lautaro Arancibia Clavel, constituye el primer caso en que un represor que actuó en el "Club Atlético", en el marco de la "Operación Cóndor", es juzgado y condenado en la Argentina.
Esta condena se sumó a la reclusión perpetua que ya pesaba sobre Arancibia Clavel por su participación en el asesinato del General Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, víctimas de un atentado en Buenos Aires, el 30 de septiembre de 1974, dentro del mismo marco.
El 12 de julio de 1977, Laura Elgueta Díaz y su cuñada, Sonia Díaz Ureta fueron detenidas, secuestradas, interrogadas y torturadas en el CCDTyE "Club Atlético" por "fuerzas conjuntas" de Argentina y Chile, en un procedimiento en el cual participó el entonces miembro de la Dirección de Inteligencia Nacional chilena (DINA), Arancibia Clavel.
Antes de ser liberadas y obligadas a abandonar el país, Laura y Sonia, despojadas de su identidad bajo la asignación de los códigos K52 y K53 respectivamente, fueron interrogadas durante una larga noche por el represor chileno y por el responsable del lugar, el comisario Antonio Benito Fioravanti (fallecido), quienes mencionaron también a Luis Elgueta Díaz -hermano de Laura y cuñado de Sonia-, secuestrado y desaparecido junto a su esposa y la hermana de ella, el 27 de julio de 1976.
En el juicio ante el Tribunal Oral Nº 5, ordenado por el Juzgado que intervino en la causa Prats, Laura y Sonia ratificaron el reconocimiento de Arancibia Clavel, a quién habían identificado a partir de fotos aparecidas en la prensa chilena en relación con dicha causa. Los testimonios de Ana María Careaga y Miguel Angel D'Agostino, quienes permanecieron en el CCDTyE "Club Atlético", bajo los códigos K04 y K35 respectivamente, fueron coincidentes en cuanto a la modalidad represiva y a la descripción del sitio donde todos ellos estuvieron detenidos.
En julio de 2007, a pesar de no haber cumplido la totalidad de su condena, Enrique Arancibia Clavel fue liberado.